EL MUNDO

5 octubre 2014

 

Bienvenidas a los 50

 

"Hay que romper barreras y aceptarnos con todo nuestro potencial. Aunque es un momento de cambio, seguimos llenas de fuerza y cada vez sabemos mejor lo que queremos".

 

Estas palabras, capaces de inocular en cualquiera deseos de cumplir los 50, las pronunció la presentadora y actriz Belinda Washington (recién entrada en la década) durante la presentación de un complemento nutricional para aliviar los síntomas de la menopausia.

 

Su actitud entusiasta, positiva y valiente, es, en realidad, muy frecuente. Y es que muchas cosas han cambiado para las maduras. La palabra cuarentona, por ejemplo, apenas se utiliza; hace unos años que se está sustituyendo por 'cuarentañera', gracias a un sufijo que ya no se usa solo para referirse a las de 20 y 30. Toda una declaración de intenciones, pero también una adaptación a la realidad, pues una mujer que hoy alcanza esta cifra nada tiene que ver con nuestras abuelas a la misma edad. Aunque las consecuencias de esta situación no tienen únicamente efectos sociológicos, sino que las 'cincuentañeras' y 'sesentañeras' (en España más de 10 millones y medio de mujeres son mayores de 45) se han convertido en uno de los segmentos más deseados -y también más rentables- para las firmas cosméticas y centros de estética. Por un lado, se suceden los lanzamientos de cuidados específicos para este 'target' (Liftissime de Lierac, o la explícita Cougar Skin de Rodial, cuyo nombre alude al término inglés para referirse a las maduras que buscan una pareja joven), y por otro, cada vez es más económico y accesible someterse a un tratamiento estético poco invasivo -de esos con los que nadie pregunta "¿qué te has hecho?"-.

 

Un estudio de Allergan, fabricante de toxina botulínica tipo A, arroja un dato al respecto: ocho de cada 10 mujeres notan cambios en la piel al llegar la menopausia, y un 62% acude a un médico estético en esa etapa para sentirse más guapa. De hecho, según el informe 'Eye for beauty', realizado recientemente por este mismo laboratorio, las europeas no buscan parecer más jóvenes cuando acceden a un tratamiento antienvejecimiento, sino que su deseo (el de una de cada cinco) es obtener un aspecto renovado y aumentar su autoestima. En resumen, no se ven tal y como se encuentran por dentro: se sienten dinámicas, activas y sexys, y así lo quieren expresar con su actitud, pero también con su mirada, sonrisa y óvalo facial.

 

"Entre los síntomas de la menopausia destacan los sofocos, la sequedad vaginal, los cambios de ánimo y los trastornos del sueño".

 

Los expertos insisten en que no se puede hablar de menopausia hasta que no se hayan cumplido 12 meses sin menstruación, aunque a menudo este proceso lleve años (perimenopausia). Lo más habitual es que tenga lugar entre los 45 y 55 años, en función de la cantidad de óvulos, pero el pico coincide con los 50. "Entre sus síntomas destacan los sofocos (el 80% los sufren), la sequedad vaginal, la irritabilidad, los cambios de ánimo y los trastornos del sueño, aunque los dos primeros son los que más consultas médicas provocan", explica el doctor Santiago Palacios, ginecólogo y director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer.

 

Parece una gran contradicción que precisamente cuando más a gusto se siente una mujer y mejor sabe lo que quiere, venga el organismo y, sobre todo, la piel, dando muestras de cansancio y debilidad. Pero las razones son claras. Nadine Pernodet, vicepresidenta de I+D del grupo Estée Lauder, explica que cuando se acerca la menopausia, se tiene que hacer frente a numerosos cambios hormonales. "En lo que respecta a la piel, hemos descubierto, gracias a un reciente estudio realizado en colaboración con la Universidad de Nueva York, que se produce en ella un aumento de hierro, ya que este deja de eliminarse con la menstruación". ¿La principal consecuencia? Al acumularse en el organismo este mineral, empieza a hacerlo en la dermis. El problema es que, como es un elemento oxidante, genera la aparición de más radicales libres, que son a su vez los que dañan las células cutáneas. "Es muy importante conocer este proceso para comprender que a esta edad la piel necesita un extra de antioxidantes que contrarrestan esos efectos negativos, así como energía para realizar sus funciones, ya que a todo esto hay que unir el estrés emocional al que se enfrenta el cuerpo durante este tiempo", concluye la experta.

 

Junto con este aumento férrico, los fibroblastos comienzan a dar muestras de cansancio, pues ya no son capaces de producir elastina y colágeno con la misma alegría. Para las amantes de la buena cosmética, el protocolo ideal de cuidados a partir de esta década debe contar con cremas, sérums, contornos de labios y ojos, y mascarillas con ingredientes que llenen de vitalidad la piel y consigan normalizar su actividad. De este modo, no solo se activarán los fibroblastos, sino también los queratinocitos (responsables de la regeneración cutánea) y los melanocitos (regulan la producción de pigmento y actúan contra las manchas). Por tanto mimarse, con ayuda de tratamientos faciales y corporales, nutricosméticos recomendados por un facultativo y, por qué no, una visita a un médico estético, serán grandes aliados para que, al mirarse al espejo, una mujer que haya superado los 50 reconozca la vitalidad y entusiasmo que realmente siente.

 

La menopausia sin tabúes

Una de las consecuencias del nuevo estatus de las mujeres maduras ha sido el desarrollo de multitud de iniciativas para abordar un asunto del que hasta ahora no se hablaba en público. Un ejemplo es el portal online 'Ella y el abanico' donde se encuentran desde artículos de expertos hasta recetas para romper estereotipos y dar información sobre el tema. También organiza eventos, como el Fòrum Dona i Menopausa, que cumple su segunda edición, y que se celebrará del 16 al 18 de octubre en Barcelona.