EL MUNDO
14 enero 2010
Las 'cartucheras'
atrapan la grasa para evitar que dañe otros tejidos del organismo
María Sánchez Monge
El tejido adiposo de muslos y glúteos puede reducir los
problemas cardiacos y la diabetes.
¿Le
preocupa el tamaño de sus muslos y glúteos? Si busca consejo para estilizar su
silueta, no va a encontrarlo en este artículo. Todo lo contrario. Sobran las
razones para dedicar una oda a los cuerpos 'tipo pera'.
Dejando
aparte la estética, la grasa que se acumula en la parte inferior del organismo
es mucho más saludable que la que se encuentra en la zona abdominal (el
'flotador' o 'tipo manzana').
Si
aún no ha abandonado la lectura de estas líneas, tal vez le consuele saber que
es muy posible que esas 'cartucheras' tan características del cuerpo femenino
tengan un gran poder frente a las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.
Los científicos se afanan en desvelar los mecanismos biológicos que están
elevando a la grasa de esa zona a los altares de los máximos aliados de nuestra
salud. La investigación está en sus inicios; nos esperan muchas sorpresas. Le
invitamos a conocer los últimos hallazgos.
En
la película de la grasa hay buenos y malos. El enemigo por excelencia es el
'flotador' y el gran aliado es el tejido que se acumula alrededor de la cadera,
los muslos y los glúteos. Los mecanismos que están detrás del efecto protector
de las 'cartucheras' son múltiples y complejos, pero el resultado es así de
simple.
La
revista International Journal of Obesity
publica esta semana una revisión de los últimos avances de la investigación en
este campo. Pesar más de la cuenta siempre es poco recomendable, pero puede ser
que revista un peligro mucho menor –o nulo– si el
aumento de volumen se concentra fundamentalmente en la parte baja del cuerpo,
dejando a salvo la barriga. Por esta razón, la cinta métrica constituye una
herramienta mucho más eficaz que la báscula para valorar la obesidad.
Los
estudios efectuados en diferentes poblaciones muestran que una mayor cantidad
de masa grasa en la zona gluteofemoral está asociada
a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. De hecho, los
individuos con un tipo pera suelen tener niveles más bajos de colesterol LDL
(vulgarmente denominado malo) y superiores del HDL (el bueno). Asimismo, sus
arterias tienden a mantenerse en mejores condiciones.
Es
más, se ha constatado que la circunferencia de la cadera y el tejido adiposo
(graso) de las mujeres con sobrepeso u obesidad está
asociado a un incremento de determinadas sustancias saludables. Y este es,
precisamente, el punto más candente de la investigación: determinar si unas
buenas cartucheras pueden contrarrestar, al menos en parte, los efectos
negativos de una barriga un poco más prominente de lo normal.
Obesidad abdominal
Tal
y como explica Javier Salvador, director del Departamento de Endocrinología y
Nutrición de
"La
obesidad visceral promueve la suelta de ácidos grasos libres que llegan al
hígado y contribuyen a generar resistencia a la insulina, lo que favorece la
diabetes, las alteraciones en los lípidos y la hipertensión arterial",
añade. Esos elementos destructores también llegan a otras partes del organismo,
como el páncreas, los músculos o el corazón, que se infiltran de grasa. La
insuficiencia cardiaca es sólo una de las múltiples posibles consecuencias.
El
tejido de nalgas y piernas representa la otra cara de la moneda. Para empezar,
no contiene adipocitos viscerales, lo cual ya es una
ventaja interesante. Pero es que, además, se encarga de atrapar la grasa para
evitar que se ubique en otras partes del organismo en las que resulta dañina.
"Quizá se trate de una forma inerte de acumulación", precisa José
Manuel Fernández-Real, jefe de Sección de Diabetes del Hospital Josep Trueta de Gerona y miembro del Centro de Investigación
Biomédica en Red-Fisiopatología de
Por
otra parte, cada vez existen más pruebas de que los adipocitos
de la grasa visceral producen sustancias proinflamatorias
que conducen a la aparición de problemas vasculares. "Esto puede explicar
la relación entre la obesidad abdominal, pero no la de las piernas, y la
mortalidad", subraya Salvador.
Sustancias útiles
En
cambio, los adipocitos de la región gluteofemoral generan más cantidades de leptina
y adiponectina, que son dos sustancias que sirven,
según Fernández-Real, "para comunicarse con el entorno y con el organismo
en general". Poseen propiedades muy beneficiosas porque "propician la
sensibilidad a la insulina y la vasodilatación", declara el especialista
de
Todos
estos conocimientos tendrán implicaciones clínicas directas. Tal y como
explican los autores de la revisión científica, "la investigación mostrará
si estas propiedades protectoras pueden ser utilizadas para atenuar el riesgo
metabólico y cardiovascular".
De
hecho, según algunos estudios, la administración de fármacos antidiabéticos de
la familia de las glitazonas contribuye a la
redistribución de la grasa corporal. Ésta cambiaría de ubicación, situándose
donde resulta más beneficiosa. Al fin y al cabo, nuestro organismo no puede
prescindir de este elemento esencial.
Ha
llegado la hora de dejar de demonizar al tejido adiposo. Nos pasamos la vida
abominándolo y se nos olvida que de él depende nuestra supervivencia. "Si
no tuviéramos grasa pesaríamos siete veces más", indica Fernández-Real. La
razón hay que buscarla en que se trata de un depósito "muy
eficiente", apostilla, "ya que almacena mucha energía en muy poco
territorio".
La
reserva alternativa, el glucógeno (un hidrato de carbono) precisaría mucho más
espacio para satisfacer de forma adecuada las necesidades energéticas del
organismo.
"Se
tiende a ver la grasa como algo malo y no somos conscientes de su
relevancia", señala el endocrino. Su desaparición conlleva importantes
alteraciones. Lo cierto es que resulta "tan importante su cantidad como su
calidad", refiriéndose esta última a la distribución, aclara.
Simplificando, sería como si el tejido adiposo adquiriese mejores propiedades
cuanto más abajo se situase.
En
el caso de las mujeres, existe una tendencia natural al acúmulo
en torno a las caderas y las piernas, que se debe a las hormonas femeninas.
"Cuando se entra en la menopausia y desaparecen esas hormonas, el depósito
graso se va haciendo más androide y el riesgo cardiovascular se vuelve muy
similar al de los varones", resume el doctor Salvador.
Exceso de peso
Xavier
Formiguera, presidente de
Un
incremento significativo de kilos localizado sólo en la zona gluteofemoral no revestiría ningún peligro cardiovascular,
si bien también hay que tener en cuenta, según Formiguera,
"la acción mecánica", que se traduce fundamentalmente en la
sobrecarga que tienen que aguantar la espalda y las rodillas.
No
obstante, conviene matizar que, cuando el exceso de peso es acusado, lo normal
es que la grasa sobrante acuda al abdomen, además de a la parte baja del
cuerpo. Y cuando la cintura aumenta, nuestro corazón empieza a peligrar.
Afortunadamente, el tejido adiposo de la 'tripita' es el que mejor responde
cuando emprendemos un plan de adelgazamiento. En cambio, los muslos y glúteos
tienden a ser mucho más resistentes y, en ocasiones, sólo se reducen con
tratamientos más drásticos, como la liposucción.
Aunque
para algunos no resulten muy estéticas, las 'cartucheras' merecen un respeto.
La próxima vez que se mire al espejo, sea más benevolente con ellas.
Constituyen una reserva energética de primera calidad y, además, limpian de
'porquería' el resto del organismo. Tal vez va siendo hora de reivindicar con
más fuerza el tipo pera. Sofía Loren y Jennifer López pertenecen a distintas
generaciones de artistas, pero comparten una distribución óptima de la grasa.