EL MUNDO
1 julio 2010
¿Doctor, me quedaré
sin pelo?
Laura Tardón
La preocupación más frecuente de estos pacientes es saber
cómo progresará su alopecia. El pronóstico del tipo areata
es impredecible: pueden perder más pelo o recuperarlo. El descubrimiento de un
nuevo gen podría ayudar a identificar los casos más graves.
El
cabello se cae a mechones y comienzan a aparecer placas redondas de calvicie en
la cabeza. Probablemente, el médico le diga que se trata de alopecia areata, pero no podrá asegurarle cuál será su evolución.
Ahora, un nuevo estudio, publicado en 'Nature', ha
descubierto que la presencia de un gen específico (ULBP3) podría indicar que la
persona afectada, en pocos años, se va a quedar calva.
"La
preocupación más frecuente de estos pacientes es saber cómo va a progresar la
alopecia y no tenemos una respuesta clara", explica Federico Cardona,
cirujano y especialista en alopecia del Centro Médico Príncipe de Vergara
(Madrid). Puede que pierdan más pelo, que la caída se detenga, incluso es posible
que vuelva a crecer. De momento, añade el especialista, "sólo intuimos un
mal pronóstico basándonos en algunas señales clínicas como alteraciones de las
uñas, presencia de dermatitis atópica o afecciones
como la psoriasis...".
Los
autores de este estudio, de la Universidad de Columbia
(Nueva York, EE.UU.), arrojan algo más de luz sobre
esta cuestión. Han encontrado un gen que podría ayudar a predecir los casos más
graves. En total, observaron ocho genes implicados en la alopecia areata. Cinco los comparte con otras enfermedades autoinmunes como la psoriasis o
la artritis reumatoide, y tres son específicos de esta patología dermatológica.
De éstos, los especialistas destacan el papel del gen ULBP3, ya que, a
diferencia de los demás, su presencia activa un mecanismo que deriva en
alopecia total (toda la cabeza) o universal (todo el cuerpo), "algo que
ocurre en un 10% de los pacientes", matiza el doctor Cardona.
Origen desconocido
Aunque
la causa de esta enfermedad aún está por determinar, lo que sí se sabe es que
es autoinmune. Es decir, el sistema inmunitario ataca
por error a alguna parte del cuerpo. Concretamente en la alopecia areata, agrede a los folículos
pilosos. En todo este proceso, los científicos creen que los genes desempeñan
un papel fundamental y este trabajo lo corrobora.
"Nuestro
descubrimiento supone un gran paso hacia delante", concluye la principal
autora del estudio, Angela Christiano,
profesora de Dermatología y Genética en la Universidad de Columbia.
Hasta ahora, los tratamientos existentes se han desarrollado teniendo en cuenta
los genes que comparten con otras enfermedades autoinmunes.
"Por eso, muchos fármacos de psoriasis se han
probado en ensayos clínicos para la alopecia areata,
aunque sin mucho éxito. Pero ahora, con los nuevos hallazgos, se puede empezar
a investigar una nueva línea de tratamiento, específica para esta
enfermedad".
El
doctor Cardona está de acuerdo. "Es un buen avance en cuanto al pronóstico
(ya que permite identificar los casos de peor evolución) y también abre el
camino para la búsqueda de fármacos más adecuados". Y añade: "Hasta
el momento, el uso de moduladores inmunológicos no ha dado el resultado
esperado. Los corticoides y las vitaminas dan resultados poco
satisfactorios".
Como
dicen los responsables del artículo, dado que los resultados de los
tratamientos son incongruentes y, además, afecta a la calidad de vida y a la
salud psicológica de los pacientes, es importante seguir desarrollando estudios
como éste, para encontrar medicamentos más efectivos.
Con
los nuevos datos, basados en más de 1.000 muestras del Registro Nacional de
Alopecia Areata de Estados Unidos, la principal
autora del estudio tiene pensado desarrollar una prueba genética para predecir
la gravedad de esta enfermedad.