EL MUNDO
1 julio 2010
Descubren las claves
genéticas que permiten vivir más de 100 años
Angel Díaz
Un estudio con más de 1.000 personas centenarias desvela los
secretos de su ADN. La posibilidad de vivir más de un siglo puede predecirse
con un 77% de aciertos.
La
posibilidad de vivir más de 100 años depende en gran parte de una serie de
variables genéticas presentes en algunos individuos, según ha puesto de
manifiesto un amplio estudio que ha analizado los genomas de más de mil
personas que superan el siglo de edad.
La
investigación, que ha sido fruto de la colaboración entre la Universidad y el
Centro Médico de Boston (EE.UU.), ha determinado 150 variables (conocidas como
polimorfismos de nucleótido simple) capaces de predecir, en un 77% de los
casos, si alguien puede convertirse en centenario.
El
23% restante podría deberse, según los autores del estudio, bien a aspectos del
genoma que aún desconocemos o bien a la influencia del estilo de vida. De
hecho, estudios anteriores habían mostrado que las costumbres suelen ser
determinantes para alcanzar una avanzada edad. Se sabe, por ejemplo, que los
adventistas del Séptimo Día, que son vegetarianos, viven en familia con un
estrés relativamente bajo, hacen ejercicio y no fuman ni beben, alcanzan una
media de 88 años de edad, ocho más que en EE.UU. o España.
Pero
hay personas, las llamadas 'supercentenarias', que
viven más de 20 años por encima de la esperanza de los adventistas: ¿cómo lo
consiguen? Aquí es donde se necesita un poco de ayuda de los genes, según ha
descubierto el citado estudio. De hecho, los científicos han logrado
establecer, además de las 150 variables, un total de 19 firmas genéticas (o
conjuntos de genes activos) presentes en el 90% de los centenarios, y cada una
de las cuales se relaciona con la edad a la que se presentan las enfermedades
asociadas a la vejez, tales como la demencia, la hipertensión y las dolencias
cardiovasculares.
"Hemos
desarrollado un modelo genético que puede emplearse para calcular la
predisposición de un individuo a la longevidad excepcional, y la forma en que
funciona este modelo es que tienes que introducir la información de 150
marcadores genéticos y el modelo te da las posibilidades de lograr una
longevidad excepcional", explica Paola Sebastiani,
profesora de Bioestadística y principal firmante del estudio.
"Si
nos sometiéramos a un análisis de estas variables y el resultado fuese que
vamos a ser extremadamente longevos, son muy buenas noticias. Si el resultado
es que lo más probable es que tengamos una longevidad normal, seguramente
podríamos cambiar nuestros hábitos de vida hacia unos más saludables para
intentar maximizar nuestra longevidad", aclara a ELMUNDO.es
la investigadora María Blasco, del Centro Nacional de Investigaciones
Oncológicas (CNIO).
Una
de las sorpresas que se han llevado los investigadores, que analizaron a 1.055
personas de todo el mundo con más de 100 años y a otras 1.267 de la población
general, es que los genes ya conocidos asociados a distintas enfermedades
estaban presentes en la misma proporción entre los centenarios y el común de
las personas.
De
este modo, los científicos han llegado a la conclusión de que tener una vida
extraordinariamente larga no depende tanto de la predisposición hereditaria a
contraer enfermedades, sino de tener las combinaciones genéticas asociadas a la
longevidad, y que acaban de ser identificadas en este estudio.
Un 15% tiene los genes
De
hecho, las variables genéticas de la longevidad podrían tener la capacidad de
'anular' la predisposición a ciertas enfermedades, según los autores del
estudio. Otro dato que llama la atención es que hasta un 15% de la población
general analizada presentaba las combinaciones genéticas asociadas a la
longevidad, aunque la realidad es que sólo uno de cada 6.000 habitantes de los
países industrializados supera los 100 años, y apenas uno de cada siete
millones alcanza los 110.
Esta
discrepancia indica que los malos hábitos y el estilo de vida aún hacen mella
en la mayor parte de candidatos a vivir 100 años o más, pese las mejoras logradas
en los últimos tiempos. "Uno puede conjeturar que estamos genéticamente
diseñados para vivir más, y con los cambios en la salud pública estamos viendo
realmente este incremento en la esperanza de vida", comenta Sebastiani.
"A
medida que vamos sorteando o eliminando los factores exógenos [externos] que
impedían vivir más (y mejor), la naturaleza va a ir dejando al descubierto esa
realidad, la capacidad del ser humano de llegar a ser centenario",
comenta, desde el CNIO, el investigador Javier Benítez.