ADN
26 enero 2010
Lipodistrofia, uno de
los mayores estigmas de las personas con VIH
La lipodistrofia o trastorno en el metabolismo de las grasas
afecta a unas 14.000 personas infectadas con el VIH en España y se convierte en
estigma si se sufre en la zona más visible del cuerpo, la cara, ha dicho a Efe
el secretario de
La
lipoatrofia, que es como se denomina a esta patología
cuando afecta a la cara, provoca en la persona baja autoestima, problemas a la
hora de encontrar pareja e incluso discriminación en el trabajo, ha destacado
Roqueta, quien ha pedido que pueda ser tratada con cirugía reparadora en toda
España.
Desde
CESIDA se espera que el Ministerio de Sanidad y Política Social concluya en
febrero los protocolos necesarios para el uso tutelado de la cirugía reparadora
para los afectados de lipoatrofia.
Dichos
protocolos posibilitarán que las Consejerías de Salud y Servicios Sanitarios de
las autonomías que no cuenten con centros de referencia para este tipo de
operaciones puedan derivar a los pacientes a otras comunidades.
País
Vasco, Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía han sido las autonomías
pioneras en financiar la cirugía reparadora.
El
objetivo es que este tipo de intervenciones, que "no tienen nada que ver
con la cirugía estética", ha aclarado Roqueta, estén incluidas entre las
prestaciones de los servicios públicos de salud y a nadie se le deniegue por el
hecho de vivir en una zona u otra.
La
lipodistrofia, que está relacionada con la forma en que nuestro organismo
procesa las grasas y los azúcares, puede tener factores genéticos, pero es
causada principalmente por la propia infección del virus y por la toxicidad de
los antirretrovirales, por lo que una persona con VIH puede llegar a decidir
interrumpir su tratamiento para no padecerla, ha asegurado Roqueta.
El
secretario de CESIDA ha resaltado la importancia de que las personas con VIH
que sufren lipodistrofia, desde su nivel menos avanzado, hablen con el médico
"con confianza" para que éste, si es posible, pueda tratarles con
antirretrovirales menos tóxicos, que van saliendo últimamente, y evitar que se
llegue a la fase denominada de "esqueletización"
del rostro.
También
se da el caso de personas con VIH que tienen "una salud muy buena pero
ofrecen un aspecto enfermizo por sufrir lipoatrofia"
u otras que prefieren no decir que están infectados por el VIH pero que esta
patología "les delata", ha dicho.
Además
de en la cara, la lipoatrofia o pérdida de grasa
subcutánea se puede padecer en las piernas, brazos y nalgas.
En
la guía "Lipodistrofia, hechos y derechos", publicada por CESIDA el
pasado año y que recoge las principales recomendaciones de
En
la publicación se señala que junto a la lipodistrofia, una persona con VIH
puede padecer lo contrario, es decir, lipohipertrofia
o acumulación de grasa anómala.
La
grasa que crece en el interior del abdomen, que se desarrolla entre los
órganos, puede llegar a acumularse, presionando a la persona de tal manera que
ésta acabe teniendo una sensación importante de hinchazón que le impida
sentarse con comodidad, comer adecuadamente o incluso respirar.
También
se puede acumular grasa en los pechos tanto de hombres como de mujeres, en el
cuello y en la parte alta de la espalda.
A
la hora de someterse a una operación de cirugía reparadora hay que tener en
cuenta, según esta guía, que los materiales de relleno pueden tener un origen
autólogo (del propio paciente), heterólogo (de
animales) o sintético (fabricado en laboratorio).
En
general, los expertos consideran que, a día de hoy, todavía no se ha encontrado
ese material, sintético o natural, que garantice una ausencia de complicaciones
con resultados estéticos duraderos.
Otro
importante consejo para prevenir la lipodistrofia es el mejorar los niveles de
colesterol y triglicéridos reduciendo las grasas saturadas y el colesterol en
la dieta, así como el alcohol y el tabaco.