EUROPA PRESS
9 marzo 2010
Un impuesto del 18%
sobre pizzas y bebidas reduciría la obesidad
Investigadores estadounidenses estiman que cobrar un
impuesto del 18 por ciento a la pizza y las bebidas podría reducir el consumo
de calorías de los adultos estadounidenses y ayudarlos a bajar, en promedio,
unos 2 kilos de peso por año.
El
equipo, que publicó su estudio en la revista Archives of
Internal Medicine, sugirió que el impuesto podría
usarse como un arma en la lucha contra la obesidad, que cuesta a Estados Unidos
alrededor de 147.000 millones de dólares por año.
"Pese
a que estas medidas no resolverán la epidemia de obesidad en su totalidad y
podrían ser soportadas por los fabricantes y vendedores de alimentos, podrían
ser una importante estrategia para resolver el consumo excesivo", escribió
el equipo liderado por Kiyah Duffey,
de
Esta
política también "podría ayudar a reducir el consumo de calorías y
potencialmente contribuir a la pérdida de peso y a una caída de la incidencia
de la diabetes entre los adultos estadounidenses", agregó el equipo.
Dado
que dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso u obesidad, los
políticos están considerando cada vez más la idea de aplicar impuestos como una
alternativa para lidiar con la enfermedad al nivel de la población.
California
y Filadelfia introdujeron una legislación para gravar los refrescos con el fin
de limitar el consumo. El director de los Centros para el Control y
Ya
hay algunas señales de que esa estrategia funciona. El equipo de Duffey analizó las dietas y el estado de salud de 5.115
adultos jóvenes de entre 18 y 30 años entre 1985 y el 2006.
Los
especialistas compararon los precios de los alimentos durante ese período. En
20 años, un aumento del costo del 10 por ciento estuvo asociado con una caída
del 7 por ciento en la cantidad de calorías consumidas provenientes de
refrescos y del 12 por ciento por el consumo de pizza.
El
equipo estimó que aplicar un impuesto del 18 por ciento a estos alimentos
podría reducir en un 56 por ciento el consumo diario de calorías de una
persona, lo cual equivaldría a una pérdida de peso de 2 kilos por año.
"Nuestros
resultados sugieren que las políticas a nivel nacional, estatal o local para
alterar el precio de los alimentos y bebidas menos nocivos podrían ser un
mecanismo para lograr que los adultos adopten una diete más saludable",
dijo el equipo de Duffey.
En
un comentario, los doctores Mitchell Katz y Rajiv Bhatia, del Departamento de Salud Pública de San Francisco,
dijeron que los impuestos son una forma apropiada de corregir el mercado, que
favorece la elección de comidas poco saludables sobre los alimentos que
protegen el bienestar físico.
Los
especialistas argumentaron que el Gobierno estadounidense debería considerar
seriamente los subsidios a los alimentos que contribuyen al problema.
"Desgraciadamente,
hoy estamos subsidiando a los artículos equivocados, incluido el producto del
maíz, lo que hace que el almíbar de maíz de las bebidas endulzadas sea tan
económico", escribieron.
En
cambio, dijeron que los subsidios agrícolas deberían destinarse para que
alimentos más saludables como verduras, frutas y granos integrales sean menos
costosos.