EL MUNDO
26 enero 2012
Jean-Claude Mas, de ángel a demonio empresarial
Ha pasado de ser considerado un gestor de éxito a verse como
'rey' del fraude
Hasta
hace poco, Jean-Claude Mas era, para la mayoría, un
ingenioso inventor. Sin embargo, si por algo se le conoce de un tiempo a esta
parte, es por estar en el ojo del huracán del escándalo de las prótesis PIP.
Fundador
del negocio que ahora se sabe fraudulento, este francés estuvo en la cresta de
la ola del sector de las prótesis mamarias. Porque, tal y como ha señalado su
abogado, Yves Haddad,
"siempre quiso ser el primero".
El
ahora detenido nació en la localidad francesa de Tarbes
el 24 de mayo de 1939. Cumplió el servicio militar en Argelia y, después de
trabajar en una tienda de comestibles y otros negocios comenzó a trabajar para
una compañía de seguros. Los años de vino y rosas aún tendrían que esperar.
En
1965, después de trabajar como visitador médico, comienza a trabajar para el
grupo farmacéutico americano Bristol-Myers, donde
pasará 10 años.
1982
es un año crucial para él, ya que, conoce a Dominique
Lucciardi -con quien ha tenido dos hijos- y que, por
aquel entonces, se encargaba de la gestión de una sociedad de implantes
mamarios. Esta sociedad trabajaba con el cirujano estético Henri Arion, que en 1965 inventó unas prótesis que se rellenaban
con suero fisiológico.
Mas
entró a trabajar en la empresa, en la que -asegura- hizo "de todo" y,
después de nueve años, fundó su propia compañía, Poly
Implant Prothèse (PIP), aprovechando la expansión del sector. La nueva
empresa habría retomado la fórmula ideada por Arion
para realizar su propia versión de los implantes.
Poco
tiempo después, según publica la prensa francesa, Mas ya habría ordenado
"disimular la verdad" sobre la composición de los implantes ante la
sociedad alemana TÖV, especializada en controles de calidad, y quien
certificaba el producto y permitía su comercialización.
Sin
embargo, el fraude completo no llegaría hasta la primera década del nuevo siglo
cuando Mas, directamente, ordena utilizar un gel
diferente al que declaraba. En el 75% de los implantes utilizaba otro compuesto
distinto al autorizado -y por supuesto, menos caro-, lo cual permitía el ahorro
de una considerable cantidad económica al año.
Al
mismo tiempo que comienza el fraude, PIP inicia su
expansión y la compañía llega a considerarse un modelo de negocio.
Sin
embargo, el sueño termina en 2005, cuando empiezan a multiplicarse las roturas
de los implantes mamarios PIP.
Una
investigación en 2010 destapa finalmente el escándalo, que no ha hecho más que
aumentar desde entonces. Sobre todo, desde que se habla de una posible relación
entre las prótesis PIP y un mayor riesgo de cáncer.
Mas,
que ha asegurado no ser un hombre rico, ha permanecido recluido en su casa
desde entonces. De allí sólo ha salido acompañado por la policía.