EL MUNDO
12 julio 2010
Perder peso mejora los
sofocos de la menopausia
Cristina de Martos
De momento, el único tratamiento eficaz con este síntoma son
las hormonas.
Los
sofocos, uno de los síntomas más incómodos de la menopausia, suelen ser más
frecuentes entre las mujeres obesas o con sobrepeso. Un estudio publicado en
'Archives of Internal
Medicine' señala que perder unos kilos, cambiando la alimentación y haciendo
ejercicio, mejora estos 'calores'.
La
llegada de la menopausia -cese de las menstruaciones- conlleva una serie de
cambios fisiológicos provocados por la inactividad de los ovarios que dejan de
fabricar estrógenos y progesterona. Esta caída hormonal es la responsable de
los síntomas típicos de esta etapa, entre los cuales están los sofocos, experimentados
por más de la mitad de las mujeres.
Esta
reacción vasomotora, caracterizada por un aumento de la temperatura corporal y
sudores, se asocia con una disminución de la calidad de vida y la aparición de
insomnio. Se pueden presentar en el periodo inmediatamente previo a la
menopausia o después de la pérdida completa de la regla, y se pueden prolongar
durante cinco años.
Varios
estudios han confirmado que, por alguna razón, los sofocos son más frecuentes
entre las mujeres con sobrepeso u obesidad. La mayor presencia de grasa
periférica y visceral, así como el estilo de vida, son algunas de las causas
apuntadas por los expertos, pero aún queda por esclarecer este punto.
Al
margen del porqué de esta mayor presencia de los sofocos, el único remedio eficaz
hasta la fecha es la terapia hormonal sustitutiva. Pero este tratamiento
conlleva ciertos riesgos, especialmente cardiovasculares.
Alternativa no farmacológica
El
estudio PRIDE, diseñado en realidad para evaluar el efecto de la dieta y el
ejercicio sobre la incontinencia urinaria, podría haber dado con una
intervención eficaz para disminuir los sofocos en las mujeres con sobrepeso. En
él, investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.),
enrolaron a 338 participantes pasadas de peso y les asignaron bien a un grupo
intensivo para adelgazar o a uno de control.
Las
226 mujeres asignadas al primero de ellos llevaron a cabo un programa diseñado
para perder entre el 7% y el 9% del peso inicial. Para ello, asistieron cada
semana a una sesión en grupo de una hora de duración en la que recibieron
instrucciones precisas para aumentar la actividad física y llevar una dieta
baja en calorías. El resto, sólo obtuvo recomendaciones generales. La mitad,
aproximadamente, admitió sentirse como mínimo algo molesta por los sofocos.
Al
cabo de seis meses, entre las participantes que sufrían este síntoma, el
programa intensivo "estaba asociado con un mayor descenso del peso, el
índice de masa corporal y la circunferencia abdominal" y estos resultados
estaban "vinculados de forma independiente a una mejora en los
sofocos", recoge el estudio.
"Nuestros
resultados indican que las mujeres con sobrepeso u obesidad que experimentan
los molestos sofocos podrían sentir mejorías en estos síntomas después de
llevar a cabo estrategias para perder peso", concluyen los autores.