ELEGIR UN BUEN MÉDICO:
EL MEJOR TRATAMIENTO DE BELLEZA

 

 

En los últimos años, desde que la Medicina y Cirugía Cosmética dejó de ser un tabú, un número cada vez mayor de españoles han comenzado a recurrir a especialistas para eliminar un “michelín” rebelde, disimular las arrugas o sustituir el cabello pérdido. De este modo, España se ha beneficiado de unas técnicas bien conocidas en otros países más avanzados –caso de EE.UU, Francia, Gran Bretaña o Argentina- con objeto de mejorar la calidad de vida de todas aquellas personas deseosas de lograr una perfecta sintonía con su cuerpo.

No obstante, frente al imparable crecimiento que registra la actividad, la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética, se ve en la obligación de comunicar a los usuarios que cualquier tratamiento de esta índole precisa de un diagnóstico previo con tal de eliminar riesgos indeseables, o actuaciones innecesarias o poco eficaces. Con el fin de garantizar la salud de los pacientes, la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética lleva largo tiempo velando por todos y cada uno de los aspectos que contribuyen a que cada tratamiento constituya un éxito. Uno de ellos, tal vez el primordial, es saber elegir al médico adecuado.

Al respecto, una de las objetivos básicos de nuestra asociación ha sido recalcar que cada persona dispone de una estructura ósea distinta, planos musculares diferentes, características cutáneas especiales, etc. que hay que valorar en su justa medida antes de emprender cualquier actuación, para asegurar que el tratamiento seleccionado es la mejor elección.

En este sentido, es importante que cualquier particular interesado en el cuidado de su imagen confíe su caso a médicos capacitados, y no se deje llevar por los consejos de conocidos y amigos, o de personas e instituciones capaces de anteponer el interés comercial al meramente científico.

Con este objetivo, la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética viene apostando en los últimos años por una actualización constante de los conocimientos de sus miembros con el fin de acceder a las técnicas más actuales, máxime cuando se trata de una actividad en constante evolución, que requiere un continuo reciclaje teórico y práctico.

La carencia en España de una específica titulación oficial en Medicina y Cirugía Cosmética, con sus corespondientes planes de formación, y, sobre todo, la imposibilidad de ofrecer desde el Sistema Público de Salud una formación adecuada en esta materia han generado un vacío que la SEMCC está intentando paliar, garantizando la capacitación de los profesionales médicos interesados.

El objetivo es perseverar para que solamente aquellos facultativos capacitados que adquieran los conocimientos específicos puedan realizar tratamientos médicos y quirúrgicos en las áreas que conocen, ya que de otro modo, la imagen del sector puede resultar seriamente dañada por centros de belleza y profesionales sin la preparación indicada para atender los problemas de salud que se les encomienda.

También esta asociación se ve en el deber de señalar que es incorrecto plantear tratamientos “a la carta” o determinados tratamientos únicos “que todo lo solucionan”. Afortunadamente, frente a un problema y su correspondiente diagnóstico, los médicos pueden y deben ofrecer al paciente un amplio abanico de posibilidades terapéuticas; en todos los casos existirá una elección consensuada del tratamiento que será aplicado, existiendo en muchos casos, en aras de la eficacia, la necesidad de utilizar varios tratamientos complementarios. Aquella elección estará basada en la valoración de un amplio grupo de factores: científicos (eficacia, seguridad, manejabilidad, etc), socio-laborales (periodos de inactividad, etc), económicos, ...

Para que esto sea posible, es indispensable que los médicos estén capacitados y debidamente familiarizados con los problemas que deben abordar, algo que sólo se consigue con una dilatada experiencia y un reciclaje continuo de sus conocimientos.

Además, un buen profesional debe informar por escrito y de forma comprensible al paciente: del diagnóstico, del o de los tratamientos propuestos, del lugar donde se practicará el tratamiento, de los riesgos y complicaciones habituales, de las indicaciones que habrán de seguirse en relación con el tratamiento, del presupuesto, etc; y habrá de obtener el consentimiento firmado del paciente antes de iniciar cualquier procedimiento terapéutico. Así lo establece el nuevo protocolo documental que debe definir la relación médico-paciente en Medicina y Cirugía Cosmética, y que la SEMCC presentará próximamente en formato CD-Rom.

Nuestro objetivo no es otro que convertirnos fundamentalmente en asesores de belleza y salud, para que la relación entre el profesional y el usuario trascienda las limitaciones de un tratamiento puntual.

Para los especialistas en Medicina y Cirugía Cosmética, el paciente es una entidad completa que merece una observación global de sus peculiaridades y rasgos distintivos. Fomentar la calidad de vida no es otra cosa que prevenir y promocionar la belleza vinculada a la salud, advirtiendo de cuáles son los factores a los que conviene prestar atención, para hacer bueno ese viejo dicho castellano que sostiene que es mejor prevenir que curar.

Sólo eligiendo un buen médico que acredite la capacitación necesaria, es posible tener la plena confianza de que estamos en las mejores manos.

Y aún con todo, si surgiera algún tipo de conflicto entre médico y paciente, como consumidor, la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética, como colectivo, acepta la mediación del Sistema Arbitral de Consumo.


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